Me miraba al espejo y no me reconocia. No era la primera vez ya me había pasado. Pero los anteriores veces mi estado había sido alterado por alguna sustancia. Aquella vez era diferente. Escrute al tipo q estaba enfrente y me miraba directamente a los ojos. Sabía q lo conocía, lo había visto antes. En seguida me preocupo su aspecto, no le iba bien. Pero además su mirada guardaba un poso doloroso. Me hubiera gustado preguntarle que le ocurria pero cada gesto mío uno suyo le acompañaba, como si me fuera a decir algo. Decidí mirarle fijamente sin moverme para no darle motivo a decir nada.
Aquel tipo que me observaba no parecia feliz pero tampoco parecía sufrir por ello. Le mire fijamente, aquel iris color cafe tenía información confidencial. Información que el nunca me daría. ¿Sería yo capaz de averiguarla?
Me sumergí como un buzo por esa mirada. Nadar en es mirada dolía. Pero seguí moviéndome por esa mirada. Me parecio ver un niño. Nade hasta él y le pregunté que hacia allí. Me sonrio y me miro con ternura. Me dijo que vivia ahí y que estaba luchando porque todo fuese bien. ¿Pero cómo vas hacer eso si eres un niño? Y me dijo, "porque si no lo hago yo nadie lo hará". Quiese preguntar como se llamaba pero cuando fui a decir algo me dijo: ¿hace falta que te diga quien soy? Soy quien soy.
Algo tiro de mi hacia abajo. Me arrastraba y ahogaba. Quise salir a flote otra vez era imposible. Cerre los ojos pensando que era fin. Hice un esfuerzo por abrirlos otra vez y al abrirlos ahí estaba él.
Ahora ya sabía quién era. Ese tipo era yo. Su dolor era él mio. Quise preguntarteme que me pasaba pero me dio miedo. Saber duele más que sospechar. Algo ardía en mi enterior pero me da miedo mirar dentro.
Mañana cuando me vuelva a levantar volveré a buscar a ese niño. El sabe más de lo que dice. Quiero escuchar al niño q llevo dentro.
