viernes, 31 de octubre de 2025

MAYO


Sentí como se acercaba, me reconfortó notar su presencia. Sabía que era él, por supuesto. Él no me podía escuchar. Yo no lo podía ver. Pero ambos nos sentíamos. Note cómo cogió mi mano. La apretó con dulzura. Con el dorso de la otra mano acaricio mi mejilla. Sentí como se estremecía hasta los últimos recovecos de mi maltrecho cuerpo. Acercó su cara a la mía y al oído, como saboreando cada sílaba, me dijo: “Mamá, te quiero”. Él ya nunca sabrá que en ese instante le contesté: “Y yo a ti, eternamente”. Mi frente recibió un besó del mismo modo que lo haría al día siguiente, pero esta vez mi frente aún no estaba yerma. Malditos los besos estériles que se desperdician. Ya nunca me lo dirá más al oído, pero su “te quiero” y el mío flotarán perpetuos por el universo. 



lunes, 4 de agosto de 2025

"Chico, cobrate"

"Y al cabo, nada os debo; me debéis cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago."

He leido, y escuchado gracias a Juanito, este poema mil veces. Retrato, lo titulo el maestro. Pero esta estrofa que siempre me encanto y nunca supe exactamente porque pero ahora sé el motivo. 
Inconscientemente esto estaba dentro de mi. 
Ahora viene el discurso, los sensibles podéis iros a la cama, obrero de clase, de conciencia y de esencia, siento que no hay nada que mis manos no me puedan pagar. Y si no lo pueden pagar es que no merece la pena hacerlo. No necesito que nadie me invite. Me encanta que mis amigos lo hagan y me gusta hacerlo con ellos. Pero nunca aceptaré que una invitación sea algo más. Ni misión ni pleitesia ni agradecimiento. La invitación es un acto de cariño, admiración e incluso diría que  amor. Si detras de la invitación de alguien no hay amor, del tipo que sea, solo queda humillación. Y un obrero no se humilla.